Hola, señor mundo. Pues nada, que ahí te voy nuevamente a sortear tus tormentas, saborear tus dulzuras, disfrutar tus holguras, atrapar tus destellos de buenaventura y por qué no? A desprender cada capa de mí reciente amargura.
Si, ya sé que tú seguirás girando, no hay nada que detenga tú vorágine; los seres humanos somos tan pequeños junto a ti, tan frágiles…pero sabes qué? Tenemos de nuestro lado al mejor aliado, al que nos permite levantarnos después de una caída; al que nos concede el beneficio del olvido posterior al desencanto; al que no escatima parches que cubran nuestras heridas, porque sabe bien que él y sólo él, podrá sanarlas. Sí, mi querido mundo, tú tienes tu propia fuerza pero nosotros tenemos el poder de “El Tiempo”, el mejor curandero desde antes de tu existencia. De manera que a él me acojo para retomar mi camino. ¡Ay, me tropecé y vaya que me dolió! Pero mírame, nuevamente de pie, luciendo mi habitual sonrisa y perdonando al pedrusco que se cruzó en mi camino. Finalmente, me hago cargo que fue la senda que yo escogí, lo cual no lamento, porque de alguna manera ha pasado a enriquecer a éste, un tanto cuanto gastado almanaque de mi vida y eso, vale con holgura el despilfarro de un pequeño lapso.
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Hola abe, por lo que leo, creo te encuentras un tanto mejor.
ResponderEliminarMe alegra que estés de pie, quitando la tierrita en tus rodillas que te dejó "la caída". Yo no puedo darte, ni decirte otras palabras mas que te quiero, y que estás en los rezos de cada noche por mi parte.
No tengo experiencia en ese ámbito, pero dicen que sí, que el tiempo es el mejor aliado... y mejor aún si de la mano están la familia y los amigos, los chistes y libros.
Besos.
un beso a las dos. bonito escrito y muy sabio
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