lunes, 12 de octubre de 2009

Pato cumplió setenta y ocho octubres

Estoy absoluta y totalmente segura que no existe mayor satisfacción, recocijo y placer que el de hacer feliz a la gente y si se trata del hombre que has elegido para recorrer el camino que queda por andar, pues con mayor razón lo disfrutas. Aún estaba oscuro cuando escuché que Pato se levantó. Es tan común que madrugue que no se me hizo raro, pero sí me levanté como resorte para ponerle las mañanitas y darle un regalo por su cumpleaños. Pedro Infante me hizo el favor de acompañarme porque creo que son "Las Mañanitas" que más me gustan, aparte, eran las que más le gustaban a mi mami, ya que según ella, él era su novio. Bueno, pues esta serenata fue un tanto cuanto sui generis, porque en vez de cantarle en la ventana, le cantamos afuera de la puerta del baño y es que únicamente se trataba de una breve escala técnica dado que apenas eran de cuatro de la madrugada. ¡Y yo que pensé que ya era hora de levantarse! De cualquier manera se trataba de festejarlo y de recordarle cuan afortunado es en tener a tantas personas que lo aman y que lo respetan, de modo que me di a la tarea de organizarle una pequeña comida a la que asistieron nuestros hijos y amigos, quienes con canciones, abrazos y un hermoso calor humano le hicimos pasar un maravilloso día, muy distinto a los otros 364 de sus "no cumpleaños".