En días pasados llegó a mi correo el relato de una amiga muy querida para mi, a quien por cierto he pedido su autorización para publicarlo, referente al maratón de Montreal en el que acaba de participar. Independientemente de que no cualquiera se atreve a tal hazaña y, más aún, logra llegar a la meta, quiero hacer mención al esfuerzo y valor extraordinarios de mi queridísima amiguita, dado que por desventura ella sufre de una espantosa enfermedad degenerativa, muy poco conocida, llamada Huntington, por lo que obviamente es mucho más meritorio cualquier resultado obtenido. Sin más preámbulos, les comparto su narración, para que ustedes corran con ella, se agoten con ella, lloren con ella y triunfen con ella. ¡Mi Vero adorada, mil gracias por este regalo de vida!
Hola,
Comienzo por dar las gracias a cada uno de ustedes, porque representan en mi vida una bendición... Gracias.
¿Como me fue? Dios!!! Uno pensaría que con la experiencia que uno va teniendo las cosas son mas manejables, pero definitivamente un maratón no funciona así. En mi caso tuve, como saben los que corren, un mes antes de sensibilidades expuestas, es tanto el cansancio, es tanto el agobio, ¡me darán la visa? que?? a ti no te la dieron? ¡por que? las pequeñas cosas son grandes cuando te sientes vulnerable y las grandes son muy pesadas, mas pesadas de lo usual.
Una semana antes del maratón, Gaby una mujer increíble amiga mía murió, su muerte me pegó muy duro y mi mamá trato de suicidarse el domingo; mi hijo tuvo calentura esa noche y no dormimos, otros asuntos más me alteraron y al día siguiente me fui a Montreal con el alma afligida, mi corazón quería saber que mi mamá despertaría antes de mi partida y gracias a Dios así fue.
Desde el martes me dio migraña, llegamos a Montreal, felices amigos, ansiosos compartiendo sueños, miedo, angustia, emoción, migraña, migraña y mas migraña; la temperatura amenazaba alta, la ciudad bella, tres años consecutivos de ir a Canadá, no lo hubiera imaginado así.
El Domingo a las 4 de la mañana, el despertador sonó para alistarnos. Mi cabeza está bien, ¡uf, si correré el maratón! Vaselina, curitas, gatorade, bagel con mermelada, un plátano ¡listos? que me falta? huy qué frio hace, qué viento, pero ¿no iba a hacer calor? que pasa? está lloviendo? cuánto falta? en donde? quien corre maratón completo? ¡Otra vez al baño?¡que mi ipod no tiene batería? No puede ser, que voy a hacer ahora!! Sin música no puedo dar un paso. 9:15am, 3,2,1....sonó un balazo de salida. La carrera... los primeros 21 kilómetros estuvieron de maravilla, corrí por el grand prix Jaques Villenueve, después por el puente Jaques Cartier y ver esa vista y estar ahí... Dios Mío..Tan emocionante. El aire soplaba secando el sudor, el frio no se siente, este ambiente está genial. Gracias Dios mío eres tan considerado conmigo, tan generoso, como dice Jorge Torres (Reconocido Sabio maratonista) somos un grupo de personas muy afortunadas...¡ Wow, pero que emoción, llevo 21k sin Ipod... encenderé el MP3 para que me acompañe el ultimo trayecto... ahora si, aquí empieza lo bueno, pero qué música es esta? No puede ser, pura cosa romántica! Dios mío, adelanta este aparato a algo que me sirva.. ¿Qué onda Romy, como vas? yo genial.. Un baño… no hay gatorade? Agua y ésto es como si fuera Gatorade? Dios mío qué calor… ¿donde habrá un maple enorme que me cubra la cabeza?... ¿a qué hora fue la ultima vez que me tome el shot? ya me hice bolas… ¿más arándanos? se me acabaron los shots? ¡cuánto tiempo hice el año pasado 5:30 y me desmaye a la meta.. ahora no será así, pensaba mientras las subidas de la carrera aumentaban.. ¿cuántas subidas serán? Pero si vine a Montreal no a San Francisco, solo les falta que nos metan a correr por el Mont Royale..¡¿Otra vez al baño?, ¡en qué kilómetro estoy? Por qué tantas indicaciones diferentes, si leo el verde estoy en el 20 o me faltan 20k y si leo el amarillo y si leo el rojo? donde está el rojo? ¡Cuánto me faltaaaaa? Otra subida por Notre Dame va por St Catherine y luego la subida de la calle Cherrye, una grosería, si hay subidas debería de haber bajadas. ¿ Por qué no hay tantas bajadas como subidas? mis rodillas, me duelen mis rodillas...vamos hacia la meta.. que fastidio esta música es para divertirte de otra manera no para.... 1, 2, 3, 4, 5 líneas azules en el pavimento… las camino, 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10, las corro y luego 5 camino y luego las corro y si aumento el numero y sigo con las cinco que caminé? ya pasé la indicación de los kilómetros? donde está el rojo? no lo vi? una subida más? en qué kilometro estoy? subo y a la derecha miro imponente y grandioso el estadio Olímpico, enorme, ya debe estar a media cuadra, mira el tamaño... ¡que belleza, yo cruzar estoy a nada ya no falta nada? que qué? el letrero rojo decía 37k ¡Me faltan 5k 195 metros? Ahí comencé a llorar, me sentí como un plátano sin cascara corriendo un maratón, aplastada a cada paso, que no podía respirar del moco, que no podía ceder a volver a caminar los últimos kilómetros, como lo hice el año anterior, las lágrimas no me dejaban ver el camino, era todo tan borroso, tan difícil, y las lagrimas seguían y no podía parar de llorar. No se qué pensaría la gente, que estaba yo loca y si así lo pensaron, de verdad que no me es nuevo en la vida. Pero no podía detener la emoción, no podía contener el grito de absurdo que a veces pinta la vida, no podía dejar de pensar que hay gente que uno carga y que no vale que uno haga ese esfuerzo, que hay gente liviana que agrada a nuestro paso, que hay gente que uno nunca ve, pero se vuelven confidentes y amigos entrañables, que hay gente que uno debe ya dejar partir aunque los ame uno eternamente, que hay lazos que no se rompen aunque existan silencios, que hay solo un momento de vivir y de gozar a nuestros padres, que no hay tiempo, que no hay tiempo para perder, que el tiempo que yo quería hacer no lo hice, que me siento como plátano sin cáscara corriendo, hecha puré... Y así entré al Estadio Olímpico. Pau, una amiga que me vio llorando, corrió unos metros conmigo, vamos Vero decía, ya falta poco y yo no podía dejar de llorar; al entrar al estadio pensé en mi mamá y dije: “va por ti mamita”. Corrí con una gran cantidad de aplausos al entrar y entré a la meta mientras una voz decía: Verónica Ruiz Moreno from Mexico!!! Hice 5:04 o algo así. Entré a la meta y recibí la medalla y casi me vuelvo a desmayar, pero mi necedad me hizo no hacerlo, no me volvería a caer, y lloré y lloré y lloré por 20 minutos más, no podía parar.
El Maratón de Chicago fue extremo porque corrimos a unas temperaturas intensas y hasta muertos hubo. En el Maratón de Toronto me deshidrate y me desmaye al final. El Maratón de Montreal, por Dios que no tuvo madre, me enfrentó a mis fantasmas, a ver el tiempo, a verme a mi misma, jajajaja y no tuve mas que llorar.
BESOS
LOS AMO
Vero Ruiz
martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Cómo me satisface aprender
Aunque ustedes no lo crean, la creación de este blog ha sido un reto para mi. A esta edad, todo se me antoja dificilííííísimo y tratándose de cibernética, con mucha mayor razón; sin embargo, soy feliz viviendo en esta maravillosa era casi mágica. Por supuesto que he molestado a mi pobre hija un millón de veces para que me vaya guiando a través del chat; también le pico por todos lados y hasta he perdido información, pero finalmente, creo que he logrado mi objetivo: abrir este espacio para explayarme cuando tenga ganas de decir cosas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)