sábado, 17 de abril de 2010

Para la Nostalgia

Haciendo un poco de historia les platico que, hace aproximadamente cinco años, en un viaje a Cuetzálan, conocí a un matrimonio con quienes, en honor a la verdad, no conviví gran cosa y a quienes desde entonces no he vuelto a tener el gusto de ver; sin embargo, también desde entonces, Luzma -que es el nombre de ella-y yo, como mujeres modernas que somos, hemos seguido una amistad netamente cibernética, pues constantemente compartimos correos a través de internet y no obstante eso, yo la considero una linda y buena amiga. El punto es que Luzma, siempre me envía correos estupendos, al igual que todos mis otros amigos, sólo que los demás sí me conocen muy bien y a ella, como ya mencioné, únicamente la traté en ese viaje.
Bueno, pues abreviando el asunto, el correo más reciente que me envió y que ahora les estoy adjuntando, lleva por título “Para la Nostalgia” y me ha hecho darme cuenta de lo vieja que estoy, jaja! Asimismo, me ha hecho recordar muchísimas vivencias de mi pasado y por fortuna, todas ellas hermosas.
Les quiero compartir, a riesgo de que vayan sacando mi edad, todo lo que yo utilicé y disfruté de los artículos que irán descubriendo, aunque puedo asegurarles que muchos de ustedes también recordarán situaciones o cosas del pasado.
Ahí les va mi lista: Me encantaba ponerme esos vestidos y mientras más crinolinas llevara, mejor. Escuché música en esos tocadiscos, con discos de 45 y 33 revs. Por supuesto que acostumbrábamos a ir a las neverías, entonces ese era el lugar de ligue, nadie te invitaba un café, te invitaban a tomar un helado. Al principio de mi carrera, usábamos ese tipo de máquinas de escribir en las clases de mecanografía, posteriormente y como éramos niñas “chic” instalaron máquinas eléctricas en el colegio. Generalmente tenías prohibido aceptar invitaciones al auto-cinema o a un drive-in, porque se prestaban para besuquearse con el novito en turno. ¿Quien no jugó hula-hoop y disfrutó los visores de fotos? Cuando mi adorado tío Luis Q.E.P.D. compró una TV, el modelito era como el que aparece aquí y sólo existía Canal 4 y Canal 5. Los lentes de tercera dimensión eran de cartón, con una mica roja y una azul o verde, no recuerdo, pero nos dejaban con el ojo cuadrado. Los fumadores modernos usaban encendedor de gasolina, no cerillitos “La Central”. Juan mi marido lucía muy guapo y bien peinado con Brylcreen y se afeitaba –palabra de honor- con un tarro y brocha Old Spice. Aún conservo una foto en donde estamos mi mamita adorada y yo, en una roca en Acapulco, luciendo sendos trajes de baño “chenchualísimos”, o sea, igualitos a los que aquí aparecen. Tomé películas a mis hijos,(aguas mis peques) con cámaras Super 8 y las proyectaba con un proyector casi igual. Estarán de acuerdo conmigo, que las charolas para hielo metálicas eran mucho más prácticas que las de ahora de plástico. Para cualquier evento importante era menester ir al salón de belleza a que te hicieran tubos y te metieran en la secadora por 30 minutos, más o menos. Era agobiante, pero eso y más podías sacrificar con tal de estar bella. Y por último, ( y aquí voy a pasar a quemar a mi polluelo) Alex llegó a usar su gorro de David Crocket, que por cierto, le encantaba! Lo siento mi amor, tú también eres del siglo pasado. That´s all folks!